patinar con tenis
Solitario al fin.
Salgo a la calle y evito paradas innecesarias. Odio los autos, los microbuses y me requetecaga el metrobus. Sigo. Ando y ando y como que llego. Rehuyo a las calles atascadas de gente ("un hormiguero no tiene tanto animal") y a los lugarcitos "in" que no hace mucho fueron casas, habitadas de gente, de esa, real, llena de miseria y hambre, despojada por el "inversionista" que observó en el diseño, el café y el libro al "arte" (¿cuál? ¿en este país lleno de miseria y hambre?) o la calle tras catedral que no hace mucho (aún alcancé a verlo) estaba con vecindades, torterías, loncherias y librerias de viejo, robad...cof, cof, "apropiadas" "al españa" que trajo a los esnob tropicales que toman "café" vinagr... cof, cof, "vino" y ven "arte". Sin contar que obstruyó-destruyó las "pidras" que había debajo. Camino y te encuentro. Vamos de la mano y nos detenemos horas ante mi capricho de ver libros viejos. Siempre termino con una bolsa de ellos a pesar de pedirte por favor que no me dejes comprar más, ¡que tito (mi gato) se quedará sin comida!, ¡que me quedaré sin lo de mi café o mi puro!, pero mis ojos de perro a punto del expiro "te ganan" y "me dejas" comprar uno: un encuadernado de revistas de la primera guerra impresas en 1918 por sesenta varucos, ¡Carajo! digo, mientras checo otro, ¡es para mi tesis! vuelvo a decir, mientras mueves la cabeza y devuelves el dinero que te "había dado a guardar". Pinches libreros, saben que les compro y me enjaretan otro, ¡llevese estos tres por cincuenta joven!, ¡cabrón, me convenció!
me ayudas con las revistas y huimos rapidamente para evitar el "hormiguero" y la pasarela "esnob tropical". ¿quieres un café?, te digo cuando estamos entrando. Saludamos al pintor (jeje, trae el "luc" del Dr.atl pero con pelo, o de francisco goitia pero con tenis panam) a jerónimo y pedimos lo de siempre a pesar de que nos dejan la carta diez minutos. Creo que somos los parroquianos más jovenes. Mi "turco" es cada vez más desabrido y mi café cubano es cada vez más empalagoso... ¡chingá, no dejaré propina! pero iré por mi sellito por que el próximo café será gratis.
Hablamos de libros, observamos a los demás del café, criticamos a los que van al "concierto" del wey sin brazos ni pies (es que yo no discrimino y lo haría si no le dijera "wey"). Miramos a las "rurus" que pasan: yo las califico, tu las criticas. En cambio, a los que te miran, los asesino con la mirada antes de que puedan pensar en emitir calificación. Salimos tarde, en verdad es tarde pues casi cierran.
Afuera hay poca luz y sí muchos carros, despachurramos contra ellos y el afán imbécil del dueño atropellaperrosgatosniñosancianosestudiantesmamásyciclistasextitntor deanimalesyvidafinanciaguerrasmatalibiosirakiesmexicanosafricanospobresconsumemundo pincheweyhijodesureputisisimamadre que anda haciendose el inocente con su "máquina" que sigue utilizando el mismo sistemagenocidadecombustiondehacecientocincuentaaños que nos ha dejado sin futuro.
Entramos al metro, juntitos, y eso que hay espacio, nos besamos, reímos, platicamos, llegamos, nos despedimos, nos volvemos a besar con la promesa de "salir mañana" a "patinar con tenis".
Salgo a la calle y evito paradas innecesarias. Odio los autos, los microbuses y me requetecaga el metrobus. Sigo. Ando y ando y como que llego. Rehuyo a las calles atascadas de gente ("un hormiguero no tiene tanto animal") y a los lugarcitos "in" que no hace mucho fueron casas, habitadas de gente, de esa, real, llena de miseria y hambre, despojada por el "inversionista" que observó en el diseño, el café y el libro al "arte" (¿cuál? ¿en este país lleno de miseria y hambre?) o la calle tras catedral que no hace mucho (aún alcancé a verlo) estaba con vecindades, torterías, loncherias y librerias de viejo, robad...cof, cof, "apropiadas" "al españa" que trajo a los esnob tropicales que toman "café" vinagr... cof, cof, "vino" y ven "arte". Sin contar que obstruyó-destruyó las "pidras" que había debajo. Camino y te encuentro. Vamos de la mano y nos detenemos horas ante mi capricho de ver libros viejos. Siempre termino con una bolsa de ellos a pesar de pedirte por favor que no me dejes comprar más, ¡que tito (mi gato) se quedará sin comida!, ¡que me quedaré sin lo de mi café o mi puro!, pero mis ojos de perro a punto del expiro "te ganan" y "me dejas" comprar uno: un encuadernado de revistas de la primera guerra impresas en 1918 por sesenta varucos, ¡Carajo! digo, mientras checo otro, ¡es para mi tesis! vuelvo a decir, mientras mueves la cabeza y devuelves el dinero que te "había dado a guardar". Pinches libreros, saben que les compro y me enjaretan otro, ¡llevese estos tres por cincuenta joven!, ¡cabrón, me convenció!
me ayudas con las revistas y huimos rapidamente para evitar el "hormiguero" y la pasarela "esnob tropical". ¿quieres un café?, te digo cuando estamos entrando. Saludamos al pintor (jeje, trae el "luc" del Dr.atl pero con pelo, o de francisco goitia pero con tenis panam) a jerónimo y pedimos lo de siempre a pesar de que nos dejan la carta diez minutos. Creo que somos los parroquianos más jovenes. Mi "turco" es cada vez más desabrido y mi café cubano es cada vez más empalagoso... ¡chingá, no dejaré propina! pero iré por mi sellito por que el próximo café será gratis.
Hablamos de libros, observamos a los demás del café, criticamos a los que van al "concierto" del wey sin brazos ni pies (es que yo no discrimino y lo haría si no le dijera "wey"). Miramos a las "rurus" que pasan: yo las califico, tu las criticas. En cambio, a los que te miran, los asesino con la mirada antes de que puedan pensar en emitir calificación. Salimos tarde, en verdad es tarde pues casi cierran.
Afuera hay poca luz y sí muchos carros, despachurramos contra ellos y el afán imbécil del dueño atropellaperrosgatosniñosancianosestudiantesmamásyciclistasextitntor deanimalesyvidafinanciaguerrasmatalibiosirakiesmexicanosafricanospobresconsumemundo pincheweyhijodesureputisisimamadre que anda haciendose el inocente con su "máquina" que sigue utilizando el mismo sistemagenocidadecombustiondehacecientocincuentaaños que nos ha dejado sin futuro.
Entramos al metro, juntitos, y eso que hay espacio, nos besamos, reímos, platicamos, llegamos, nos despedimos, nos volvemos a besar con la promesa de "salir mañana" a "patinar con tenis".
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