Estado, estado... mi maldito estado...
Desperté a las once de la mañana y tardé una hora en estar vestido, escuché un poco de música y caminé hasta la cocina, serví una taza de café con leche y la acompañé con un churro azucarado. Mientras desayunaba salieron lágrimas saladas de mis ojos, levanté un poco la cara y me ví en el espejo... un día más que despierto sin tener que hacerlo, un día gris para alguien gris como yo.
Comentarios