Hoy me quedé dormido y no salí a ningún lado.
Descascarillando las nueces del olvido,
olvidando que los recuerdos también se olvidan,
las ratas del amor del barco ya son submarinas,
son memoria marchita, ausencia de vida.
J.C.
Si, insistiré (soy necio).
Decir que ayer me gustó es poco... hoy no. Muy... ¿x?
De ayer a hoy: una mueca triste.
Lo sabes, lo sé. Desde hace una semana estaba maquinando ya no verte. Seguir el clamor del aire y alejarme. No verte más. Con ayer hubiera bastado. Pero cometí el pecado del "un día más" a sabiendas de lo que pasaría, es jodido saberlo, tu mirada esquiva de arrepentimiento del "día después" y mi pregunta estúpida de: ¿qué te pasa? o ¿que tienes hoy? y tu respuesta simple: "nada".
Y es que asi siempre ha sido contigo.
Y entonces es cuando ya no quiero preguntar, preguntarme: ¿por que sigo? ¿no es suficiente?
Hoy no quería despedirme, simplemente desaparecer.
Haré como que hoy me quedé dormido y mi salida a la calle fué un sueño malviajoso. Sí eso fué. Y no te veré más.
Ayer abría sido una excelente despedida.
Despedida: Imagina que estoy en este momento frente a tí, que tienes ganas de abrazarme y lo hago, que acercas tu cara a la mía y yo mis labios a los tuyos, se rozan, se acarician una y otra vez, que después de ese suave cosquilleo los abrimos un poco y la punta de mi lengua acaricia la tuya, y después doy la vuelta y me voy.
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