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Necesitaba de tiempo para pensar, reacomodar mis ideas, llorar en silencio, sentirme ausente... y habría sido injusto pues en esto estábamos los dos.
Por un momento vi todo oscuro, triste, melancólico, en fin, una oscuridad que no era la mía sino nuestra, que traía insomnio, ardor de estómago y ganas de vomitar todo el tiempo, pero también deseos de no separarme de ti, ni en la mañana ni en la tarde pues debíamos despertar juntos.
Después de destrozar los nervios por días de espera, al fin todo casi terminó, llegó a nuestras manos el milagro hexagonal del despertar, pero, ¿las consecuencias?
Por el momento todo parece estar bien pero hay una carga de banalidad en las cosas que comienzo a desesperar, a querer gritar y a llorar en silencio pues algo perdí, algo que quizá pudo ser bueno y esa perdida no se repone con clases, alcohol o café.
Quizá lágrimas, silencio y otro despertar ayuden a reparar las cosas.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Ojalá se repare.

La oscuridad disminuye, las ideas se reacomodan lenta y dolorosamente, la tristeza no quiere irse.

Aún se llora en silencio.

Ojalá despertemos pronto.

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