Ayer, cuando era valido estar triste
Despertaba sin ganas y sin sueño pero con ganas de seguir durmiendo. Salia al trabajo llegaba a la oficina y me sentaba frente a la computadora, buscaba lo que tenia que buscar, trabajaba lo que tenia que trabajar, comía lo que tenia que comer y la salida era un infierno. Caminaba larguísimas calles vacías, en las que no había tiempo, donde la mitad de la distancia a mi casa estaba constituida por casas pobres, hacinadas y humildes, donde sonaban cumbias y rancheras y había anuncios de que vendían cosméticos por catálogo, congeladas, tienditas, perros vagabundos y niños en bicicletas viejas con las piernas flacas y chorreadas. La otra mitad eran casas grandes con grandes jardines, silenciosas y frías como tumba, a pesar de los colores cálidos, donde solo se escuchaba el eco de mis tenis apachurrando piedritas. Caminaba y caminaba hasta cruzar un jardín de pasto verde y meter la llave a la puerta de mi casa. Silencio y ganas de llorar.
Esperaba a la noche, preparaba un corte de carne con queso, nueces, vino y pan, escuchaba blues, encendía un cigarro, apagaba las luces, corría la cortina del ventanal y miraba a la calle. A veces las lágrimas escurrían y era la sal el único sabor que sentía. El amor lejano, la soledad, ganas de salir a buscar quien sabe que escena y llorar, solo llorar.
Escribir, gritar, insultar, maldecir, matar..se... uno piensa de todo, que llegue la soledad de golpe o mejor dicho que uno se sepa en la soledad de golpe siempre es desastroso.
También me decían que no valía la pena, que lo que siempre sigue es mejor, que las cosas pasan, pero esa tristeza era exactamente lo que hacía falta. Ese odio, ese grito, ese desastre fue lo que en verdad me hacia saberme vivo.
Para ti, que lloras en la multitud, sabrás que de este lado del espejo alguien también solo recibió silencio.
Esperaba a la noche, preparaba un corte de carne con queso, nueces, vino y pan, escuchaba blues, encendía un cigarro, apagaba las luces, corría la cortina del ventanal y miraba a la calle. A veces las lágrimas escurrían y era la sal el único sabor que sentía. El amor lejano, la soledad, ganas de salir a buscar quien sabe que escena y llorar, solo llorar.
Escribir, gritar, insultar, maldecir, matar..se... uno piensa de todo, que llegue la soledad de golpe o mejor dicho que uno se sepa en la soledad de golpe siempre es desastroso.
También me decían que no valía la pena, que lo que siempre sigue es mejor, que las cosas pasan, pero esa tristeza era exactamente lo que hacía falta. Ese odio, ese grito, ese desastre fue lo que en verdad me hacia saberme vivo.
Para ti, que lloras en la multitud, sabrás que de este lado del espejo alguien también solo recibió silencio.
Comentarios
El frio me entume lentamente y no puedo llorar, el clima se ha encargado de compensar mis lagrimas con una lluvia corrosiva e interminable que solo ha causado mas daño.
Estoy, pero con un vacio, lo unico que me gustaria es el aroma a cafe y las conchas calientes en la cocina que me ayuden a recordar y decirle !Gracias! Te voy a extrañar