No sabes. Lo sé
Cerré los ojos y me quedé dormido. Sentí un
movimiento en la cama y supe que estabas ahí junto a mí. Estiré la mano y toqué
tus hombros, subí poco a poco y llegué a tu cara. Te inclinaste y tu cabello me
envolvió. El calor fuerte que expulsaba tu cuerpo me animó a seguir, a
experimentarte, con muchas ganas, con toda la pasión, con urgencia antes de que
te fueras.
Te toqué, te viví, te besé, te lamí...
Toda tú, infinitamente tú en la oscuridad
de la habitación, conmigo y sin mí.
¿Sabes cuánto te extraño? ¿Cuánto me duele
no tenerte? ¿Sabes lo que duele la impotencia de tener que resistirme a que lo
sepas?
Hacemos el amor, con furia, con ganas, con
calma, con crueldad, con pasión, como nunca pero con el placer de siempre.
Termino, terminas. Me acerco a tu cara y te
digo lento:
Te quiero y te extraño, de aquí a la luna,
de mi a tí...
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Isabel Allende