A seis mil doscientos setenta y nueve kilómetros de tí, dos meses de distancia, sesenta noches y tres horas con decenas de sueños. Al otro lado del mundo pensando en la incertidumbre, con los ojos rojos del nivel del mar y lunas enormes; con la brisa cálida del invierno que humedece todo menos mis pensamientos. Acá las calles son oscuras y empedradas, con murmullos cortados por el silencio y un olvido difícil de digerir.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
se que estás bien y me gusta saberlo. El silencio no es olvido :).

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