قطة



Cuando llegó cabía en una bolsita de papel y chillaba como pato, quizá por el maltrato, quizá por la desesperación, por el hambre, el dolor o todo junto, nunca aprendío a chillar como gato, pero siempre ha sido más hábil incluso de entre los más grandes. En los momentos más difíciles que he vivido estuvo alli, como un pequeño consejero que cuando me veía triste chillaba como pato para que jugara con él. Nunca me dejó quedarme en la cama, en esos días grises y fríos tenía que estar activo al menos para que estuviera bien.
Cuando llegué aquí, él me seguia y en las noches volvía a chillar buscando su espacio, su jardín y su cuarto, pero al final terminaba resignado y dormido a mis pies.
Y así, se convirtió en mi mejor compañero, con cara de tristeza pero alegre, compartiendo su comida con otros gatos o correteandolos cuando le molestaban.
En las noches, cuando llego cansado se acerca a saludarme, a que le de un golpecito en la cabeza y sigue con paciencia infinita mi ritual de arreglar mis cosas, comer, y hacer la tarea, siempre sentado en una silla, viendo lo que hago, estirandose para poner sus patas sobre las teclas o correr cuando lo llamo.
La verdad sea dicha: por el sigo vivo... en los días grises solo pude seguir gracias a él...
Donde quiera que esté ojalá esté bien... aunque su comida sigue en el platito morado y mi llegada a casa ahora es totalmente melancólica...

Antier aprendí esto: قطة Gato

Comentarios

Entradas populares de este blog

cosas

cotidiano

القطة في القمر (el gato en la luna)