Una asquerosa y mala "poesia", mejor una lluvia de ideas, de cosas que aqui traigo. de tus ojos fui expulsado quien sabe donde y quien sabe cuando de tus brazos fui arrancado tirado al suelo y pisoteado en tus ojos sigue el reflejo de la expulsion y mi abandono en tus brazos sigue la marca del despojo y mi arañazo en mis oidos sigue como eco eterno tu "nunca mas" "esto se acabo" en mis recuerdos hay lagrimas escondidas a los demas y promesas nunca hechas camino sin un rumbo prisionero y sobre sueños rotos mientras crees que fue una bendicion y que ahora... estoy mejor para calmar este maldito odio pienso en el pasado y es que ahora de verdad estoy solo jodido y no radiante no sirvo para el futuro no hay esperanzas la gente lastima y me da miedo el silencio para mi es lo mejor y aun asi todos creen que lo mejor es que esté solo incluyendote tu que me quieres quien sabe como Dije que ya no abría más para tí, mentí. Siempre queda más.
Soy adicto a mi cotidianidad y me encuentro en el shock de la abstinencia cuando he dejado de hacer lo que hice por años, es decir, escribir y leer por la obligación moral y orgullo propio de tenerlo que hacer. En esta nueva, deprimente y desesperante realidad pasan días sin que escriba una sola línea y la angustia de no hacerlo me entristece. Para evitar esta situación, hace un año tuve la iniciativa de crear una nueva costumbre consistente en despertar a las ocho de la mañana para escuchar el noticiario y no levantarme hasta que ha terminado. Algunas veces me levanto apenas termina, otras, que son las más, vuelvo a mal dormir hasta las once del día en que bajo a desayunar. A la una de la tarde me siento ante la computadora, miro el último párrafo escrito que usualmente lleva así días y entonces busco información… caigo en el juego del hipertexto que me lleva de página en página, de libro en libro, de pensamiento en pensamiento que cuando caigo en cuenta ha pasado toda la tarde, bajo ...
Un día, encerrado bajo llave, hacía frío, estaba solo y me sentía de la chingada. En la calle todo era navidad y lucesitas, en la casa todo eran recuerdos. Pasaba las noches en el sillon. envuelto en una cobija. El frío me hacia pensar en la muerte. Dejaba que mis pies y mis manos se durmieran hasta no sentirlas, hasta sentirme muerto. Estaba muerto. Si moría nadie lo sabría. Nadie. Casi al anochecer quise no seguir más.No vivir. Nada importaba. Decidido, caminé un poco para buscar la forma. Ese día debía pasar. Octavio me siguió. No me dejaba solo. Era como si se hubiera dado cuenta de lo que quería hacer. Cuando me encerré en un cuarto comenzó a chillar. Era un maullido triste, de reproche. Abrí la puerta y allí estaba él. con sus patitas blancas y la mirada atenta en mí. Se sentó y ronroneó. Al fin los dos estabamos igual. El dependía de mí y yo de él para no quedarme loco. En estos nueve meses siguió detrás de mí. Como vigilando... Tuvo una ausencia de tres dìas. La noche en que re...
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