dije que sería cursi

Cada sonrisa parecía una joya, cada palabra amistosa una invitación a la locura y así seguí, tropezando y cayendo, una y otra y otra vez hasta cumplir nueve caídas y yo seguí confiando por que creo que el mundo no es tan malo y lo que nos hace falta es confianza, y así, creí en las sonrisas y en las lindas palabras muchas veces dichas en mi oído en noches oscuras y estrelladas, pero al día siguiente despertaba solo y ausente, más triste y desesperado que antes pues nada era posible: las sonrisas eran postizas y las palabras falsas y atormentadas, solo me mostraban mas dolor del que podía yo aguantar. Llegué a creer que estaría por siempre solo y ausente, incluso aprendí a fabricar sonrisas postizas y pensar palabras falsas, pero mi dolor era tan grande y melancólico que me hacían destrozarlas y caminar indiferente seguro de mi dolor y soledad.
Así, no quise nada, te vi y traté de esconderme pero tu paz me atrapó y tu sonrisa nerviosa confirmó que en ti podía confiar. Fue un buen comienzo, no hubo una gota de alcohol o escándalo, gente molesta o falta de tiempo. Solo estábamos los dos, hablando, riendo, sintiendo la lentitud del tiempo y la cada vez mayor ausencia de gente. Podría haber seguido así hasta el amanecer pero estaba preocupado por ti.
Podría hablarte de mi dolor, de mi angustia, de todos los días grises y negros que he tenido pero no tiene caso, prefiero conocerte y reconocerme, saber que es lo que puede pasar entre tu y yo pues, ¿sabes? mis pronósticos (esos que nunca se equivocan y de los que algún día quizá llegue a contarte muchas historias) indican que pasará algo muy bueno entre los dos.
Finalmente me siento totalmente distinto y nuevo, casi sin oscuridad, sin insomnio y con ganas de tomar el sol en cualquier lugar con playa... contigo.

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