Esa es la cuestión.
Esta noche podría salir a la calle, ir por un vino o un litro de cerveza a un bar y quedarme a contemplar el espléndido paisaje de piernas y traseros que nunca se detiene y cuyas dueñas parecen modelos... pero no. Un amigo me reclamó diciendo que por mi culpa el viaje de dos meses se había vuelto un fracaso por mi actitud, por mis ganas de no querer "conectarme a unas morritas y darme grasa" para que éstas a su vez llevaran a sus amigas y él "se diera grasa". En lugar de sacar brillo a cuerpos ajenos he estado todo el tiempo sabiendome efímero en estos países y con estas personas, sin ganas de desear esforzarme y estirar mi bagaje cultural para encajar -literalmente- para que suceda "algo": "darme grasa", cojer.
Podría "divertirme" para olvidar lo que sé, pero no. Estoy a once días de regresar y "caer en tentación" me volvería loco. Las cosas así, efímeras, jamás fueron para mí.
Comentarios