21 de diciembre
Tuve ganas de dormir todo el día y levantarme solo a comer pero no pudo ser. A las dos de la tarde volví a tener la horrible sensación de que venías a verme. Desde entonces estoy en el estudio sin desayunar ni comer para poder ver por la ventana el momento de tu llegada. ¿Vendrás? ¿Llamarás?
Lo peor es que muy en el fondo sé que los muertos nunca vuelven de sus tumbas.
Lo peor es que muy en el fondo sé que los muertos nunca vuelven de sus tumbas.
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