polvo y frío

La casa se llena rápidamente de telarañas, a los muebles los cubre una delgada capa de polvo y el suelo se ensucia rápidamente. Trato de mantenerla limpia pero apenas paso un trapo o la escoba, todo se cubre de nuevo. En las noches hace más frío que antes y no basta con que me envuelva en las cobijas que de tantas hacen que me duela el pecho al respirar.
Hago lo posible por mantener los trastes limpios e incluso parece una obsesión que apenas termino el último vocado corra a lavar el plato, la cuchara y el vaso. Es inútil. Ahora los trastes también tienen polvo.
La casa está sucia y fría a pesar de mis esfuerzos; es como si también estuviera harta de mí y de su soledad; se da el lujo de ensuciarse y morir y me lo hace saber pues ya van varias noches que crujen sus puertas y ventanas, que del techo se perciben pequeños ruidos como si estuviera desmoronándose y su frío es sepulcral.
La perra cada día se pone más inquieta, ladra y aulla a mitad de la noche provocandome grandes sobresaltos, pero me asomo por las ventanas, reviso las puertas y los cuartos y no hay nada ni nadie, solo el vacío de los muebles con su capa de polvo y su inutilidad a cuestas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

cosas

cotidiano

القطة في القمر (el gato en la luna)