Paisaje dos
Desde la ventana de mi estudio he podido observar todos los días a las ocho y cuarto de la noche pasar a una chica con un cuerpo casi increible. Sé que pasa de lunes a viernes a esa hora por que el tac-tac de sus tacones es escandaloso y obra de admirar gracias a que en la colonia donde vivo la mayoría de la gente sale en carro hasta para ir a la tienda. Por la puntualidad de sus tacones bien podría tener ascendencia inglesa pero también divina por la estética de sus curvas. Su presencia diaria me anima a observar con atención por a ventana un minuto hasta que las demás casas interfieren la contemplación.
Me parece casi increible que el tac-tac de sus tacones me haya condicionado a correr a la ventana cada vez que los escucho.
Me parece casi increible que el tac-tac de sus tacones me haya condicionado a correr a la ventana cada vez que los escucho.
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