señales
Despertó y salió a deshierbar sus milpas, la mañana era fría y tenía neblina pero eso nunca lo detenía. Al subir la loma escuchó voces que gritaban, se acercaban y se alejaban, murmuraban con mucha fuerza pero no entendía lo que decían. Acostumbrado como estaba a las voces decidió continuar su camino. Cuando estaba por llegar a su destino escuchó el ruido de un cascabel, así que apretó su machete con la mano y comenzó a caminar despacio, de pronto, escuchó uno detrás de él, luego sobre su cabeza y después sonaban decenas de ellos, volaban por todos lados y espantado comenzó a tirar machetazos por todas partes pero no le daba a nada y sus brazos le pesaban así que decidió correr de regreso a casa. En la huida alcanzó a distinguir el tamaño de los cascabeles, eran gruesos como su pierna e igual de largos pero parecían tener alas. Llegó a su portal y cerró la puerta con la esperanza de que la neblina siguiera avanzando hasta perderse en la sierra. Mirando las nubes por los huecos del techo contaba los minutos y soñaba que también volaba como aquellos viejos crótalos siguiendo la humedad de la montaña.
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